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La formación de Derecho PUCV cruza fronteras: tres exalumnos culminan máster en formación penal en Barcelona

21.07.2026

La amistad, la vocación por el Derecho Penal y la sólida formación recibida en la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso volvieron a reunir a tres exalumnos al otro lado del mundo. Ignacio Pavón Verdugo (Generación 2013), Michelle López Arancibia (Generación 2014) y Carlos Vergara Barrales (Generación 2016) acaban de finalizar el Máster en Derecho Penal y Ciencias Penales, impartido conjuntamente por la Universidad de Barcelona y la Universidad Pompeu Fabra, tras defender exitosamente sus Trabajos Finales de Máster.

Aunque cada uno llegó a Barcelona desde trayectorias profesionales diferentes, compartían un mismo objetivo: profundizar sus conocimientos en Derecho Penal. Ignacio arribó desde el ejercicio profesional como asociado de BACS Abogados; Michelle, luego de desempeñarse durante los últimos años en la Contraloría General de la República; y Carlos, tras desarrollar proyectos académicos vinculados al Centro de Lenguaje Claro y Derecho con la profesora Claudia Poblete, en colaboración con la Academia Judicial y otros organismos públicos.

Los tres coinciden en que la experiencia ha sido profundamente enriquecedora, tanto por la exigencia académica del programa como por la posibilidad de conocer distintas tradiciones jurídicas y compartir con profesores y estudiantes provenientes de diversos países.

Su decisión de estudiar Derecho también tuvo orígenes distintos. Ignacio descubrió tempranamente su interés por la profesión gracias a las series y películas policiales, la influencia de un tío abogado y su gusto por la argumentación. Michelle y Carlos, en cambio, llegaron a la carrera con la inquietud de estudiar una disciplina del área de las humanidades que les permitiera desarrollar el pensamiento crítico y contribuir a resolver problemas de interés público.

Sin embargo, los tres coinciden plenamente en la razón que los llevó a elegir la Escuela de Derecho PUCV: su prestigio, la excelencia de su cuerpo académico y la solidez de su formación. Con el paso del tiempo, afirman, comprobaron que fue una decisión acertada.

"La formación recibida ha sido determinante también para elegir dónde trabajar. Siempre hemos buscado ambientes con profesionales integrales, no solo buenos abogados, sino también personas éticas. La rigurosidad es un sello de los egresados de la Escuela y permite enfrentar de mejor manera los desafíos profesionales", comentan.

El reencuentro en Barcelona tiene una historia que comenzó varios años antes en las aulas de Casa Central. Ignacio y Michelle mantienen una amistad desde hace aproximadamente una década. Ambos decidieron cursar el máster de manera independiente, aunque conversaron previamente la posibilidad y terminaron compartiendo vivienda durante su estadía en España.

Con Carlos la historia fue distinta. El vínculo surgió en 2018, cuando junto a Ignacio integró el Semillero de Derecho Procesal para participar en un torneo internacional en Cali, Colombia. Posteriormente coincidió con Michelle como ayudantes del Departamento de Derecho Penal. Cuando decidió viajar a Barcelona desconocía que ambos cursarían el mismo programa, por lo que el encuentro fue una grata sorpresa. "Fue una gran alegría volver a compartir esta experiencia con personas con las que ya existía una amistad y una historia común desde la Escuela", señalan.

Al recordar su paso por la PUCV, más que un episodio puntual, destacan el ambiente humano que caracteriza a la Escuela. Las conversaciones dentro y fuera de clases, las amistades que mantienen hasta hoy y la cercanía de los profesores del Departamento de Derecho Penal aparecen entre sus mejores recuerdos.

También evocan con especial cariño las campañas solidarias organizadas por los ayudantes de Derecho Penal en beneficio de las cárceles de Quillota y Valparaíso, donde estudiantes, profesores y funcionarios reunieron libros y regalos para mujeres privadas de libertad que convivían con sus hijos.

A ello se suman los tradicionales paseos de la Escuela, los asados organizados por el profesor Jaime Vera, los "tés con el profesor Luis Rodríguez" y las conversaciones compartidas en La Joya junto a los profesores Guillermo Oliver, Laura Mayer y Fabiola Girao, experiencias que, aseguran, siguen valorando años después de egresar.

Los tres exalumnos destacan que la formación recibida en la PUCV fue decisiva para enfrentar un programa de postgrado de alta exigencia. "La Escuela nos entregó una base muy sólida. Aprendimos a trabajar bajo presión, a estudiar con profundidad y a enfrentar los problemas jurídicos con sentido crítico. El máster exige mucho trabajo, pero en ningún momento sentimos que fuera un desafío para el que la PUCV no nos hubiera preparado", afirman.

Aunque sus caminos profesionales seguirán rumbos distintos, los tres proyectan su futuro ligado al Derecho Penal. Ignacio espera continuar desarrollando su carrera como litigante; Carlos aspira a aportar tanto desde el sector público como desde el ejercicio privado, con especial interés en la carrera judicial, la academia y la investigación; mientras que Michelle desea seguir vinculada a la función pública y colaborar con organizaciones que brindan asistencia jurídica gratuita a personas privadas de libertad.

A quienes hoy estudian en la Escuela de Derecho PUCV les entregan un mensaje claro: aprovechar cada oportunidad de aprendizaje, participar en actividades más allá de las clases, atreverse a asumir desafíos como cursar estudios en el extranjero y, al mismo tiempo, mantener un equilibrio entre la vida académica y personal.

"Busquen el lugar que les haga sentido y no olviden que nuestra misión es servir a otros, ser la voz de quienes no tienen el conocimiento jurídico para defenderse. Y, por sobre todo, aunque suene utópico, sean felices con el destino que elijan", concluyen.

Facultad y Escuela de Derecho PUCV