Paola Feliú Azzar, Alumni Derecho PUCV
"La exigencia de Derecho PUCV fue la mejor preparación para el mundo laboral"

09.07.2026
Cuando Paola Feliú ingresó a la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en 1987, tenía claro que quería desarrollar una profesión estrechamente vinculada con las personas. Dudó entre Psicología y Derecho, pero finalmente optó por esta última alternativa, convencida tanto por la orientación valórica de la Universidad como por el reconocido prestigio académico de la Escuela.
"Siempre me ha gustado mucho la relación con las personas. Pensé en estudiar Psicología o Derecho, pero en esa época las universidades de la zona aún no impartían Psicología. Elegí Derecho PUCV por su orientación católica, que coincidía con mis pensamientos y creencias, y porque tenía fama de ser una universidad muy de excelencia académica. Yo quería que la universidad realmente me aportara conocimiento", recuerda.
Sus primeros años estuvieron marcados por una intensa vida universitaria. "Éramos cerca de 120 estudiantes y había mucho movimiento político. El paso del colegio a la universidad fue fuerte; de nuestra generación pasamos poco más de 30 a segundo año. Muchos amigos quedaron en el camino y fue duro, pero siempre sentí que había tomado la decisión correcta".
Lejos de desanimarla, el nivel de exigencia se convirtió en un incentivo permanente: “me gustaban los profesores, eran muy entretenidos. Había que estudiar y esforzarse mucho, pero para mí fue un desafío personal".
Desde pequeña, cuenta, en su familia solían decir que era "la defensora de las causas injustas", una característica que con el tiempo terminaría orientando toda su vida profesional hacia el Derecho Público.
Aunque disfrutó prácticamente todas las asignaturas durante los primeros años de la carrera, fue en tercer año cuando comenzó a perfilar el camino que seguiría profesionalmente. Tres profesores fueron fundamentales en ese proceso. Entre ellos recuerda especialmente al profesor Osvaldo Oelckers, de Derecho Administrativo, quien incentivaba a sus estudiantes a realizar prácticas en servicios públicos, y al profesor Luis Rodríguez, entonces fiscal del Servicio Nacional de Aduanas.
Gracias a esa motivación realizó, antes de cursar cuarto año, una práctica en el Tribunal Aduanero del Servicio Nacional de Aduanas: "fue una experiencia muy entretenida. Aprendí cómo era trabajar en el servicio público y conocí materias muy interesantes relacionadas con el ámbito aduanero".
El interés se consolidó al cursar Derecho Aduanero con el profesor Antonio Uquillas durante quinto año, y posteriormente al desarrollar su memoria sobre la legislación de fomento a las exportaciones.
Tras obtener el título de abogada, junto a cuatro compañeros creó un estudio jurídico. Sin embargo, apenas dos meses después surgieron nuevos desafíos profesionales y decidió postular al Servicio Nacional de Aduanas. Así comenzó una carrera de 18 años en la institución, donde fue asumiendo responsabilidades cada vez mayores.
"Ingresé sin saber prácticamente nada del mundo aduanero y fui aprendiendo desde cero. Es un trabajo muy dinámico porque el Derecho se complementa permanentemente con otras profesiones y áreas técnicas", señala.
Durante ese período trabajó inicialmente en el Departamento de Defensa Judicial y posteriormente asumió la jefatura del área jurídica de la Aduana de Valparaíso. "Fue una experiencia extraordinaria. Aprendí muchísimo de personas con mucha experiencia y entendí que uno no puede quedarse detrás de un escritorio. Había que relacionarse con las distintas áreas y trabajar mucho en terreno". Su trayectoria culminó ocupando un cargo de Alta Dirección Pública en la Dirección Nacional de Aduanas.
Posteriormente, con la creación de los Tribunales Tributarios y Aduaneros como órganos independientes del Servicio Nacional de Aduanas, decidió enfrentar un nuevo desafío profesional. "Sentía que ya había llegado al tope dentro de Aduanas y postulé a los nuevos tribunales. En febrero de 2013, dos días antes de que comenzaran a funcionar, me avisaron que había sido seleccionada", recuerda.
Desde entonces se desempeña como secretaria abogada del Tribunal Tributario y Aduanero de Valparaíso: "me vine con el corazón dividido porque quería mucho a Aduanas, pero estos trece años han sido muy enriquecedores. Hoy sigo viendo materias aduaneras, pero desde otra perspectiva, resolviendo los conflictos que llegan al tribunal después de haber conocido toda la parte operativa".
Paralelamente cursó un Magíster en Derecho Tributario y ha complementado su labor profesional con la docencia. "Son materias muy técnicas y hay pocos especialistas, por lo que me parece importante transmitir los conocimientos a las nuevas generaciones", recalca.
Para Paola Feliú, gran parte de las herramientas que le han permitido desenvolverse exitosamente en el sector público provienen de la formación recibida en la Escuela de Derecho PUCV: "los profesores eran muy exigentes y eso terminó siendo una enorme ventaja. Esa forma de estudiar y de rendir evaluaciones me preparó para trabajar bajo presión y enfrentar situaciones de mucho estrés. Uno sale preparado para responder con rigurosidad y seguir adelante".
A ello suma otro aspecto que considera distintivo de la Escuela: la formación ética. "La PUCV pone mucho énfasis en la manera en que aplicamos los conocimientos, siempre con ética y valores. Eso es algo que uno vive todos los días en el ejercicio profesional", explica. Incluso, asegura que esa formación es reconocible en el trabajo cotidiano. "Nos toca revisar escritos de abogados de distintas universidades y cuando llega uno de la PUCV se nota. Son escritos con mucho contenido y muy bien fundamentados".
Por ello no duda al responder qué decisión tomaría si pudiera volver atrás: “volvería a elegir Derecho PUCV una y otra vez".
Al dirigirse a quienes hoy están decidiendo dónde estudiar Derecho, Paola Feliú los invita a no temerle al desafío: "los jóvenes hoy muchas veces buscan el camino más fácil. Yo les diría que se atrevan a estudiar Derecho en la PUCV. Tiene fama de ser exigente, pero eso después se transforma en una ventaja cuando uno busca trabajo".
A su juicio, el prestigio de la Escuela constituye una verdadera carta de presentación: “la PUCV tiene prestigio a nivel nacional e internacional. Haber estudiado aquí abre puertas y es una carta de presentación muy importante al momento de ingresar al mundo laboral".
Finalmente, recuerda con especial cariño la diversidad que caracterizó a su generación. "Éramos pocos de la Región de Valparaíso y la mayoría venía de distintas ciudades del país. Eso enriquecía muchísimo la experiencia universitaria, porque uno conocía realidades diferentes. Ese espíritu sigue vivo hasta hoy: todavía mantenemos contacto con muchos de mis compañeros", cuenta Paola.
Facultad y Escuela de Derecho PUCV