José Antonio Villalobos Gómez, Alumni Derecho PUCV
“El análisis crítico y acucioso de la información de un caso es el fuerte de los abogados PUCV”

12.08.2026
Cuando ingresó a estudiar Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en 1994, no tenía completamente definido el camino profesional que quería seguir. Oriundo de Valparaíso, aficionado al fútbol, hincha de Santiago Wanderers, tenía claro que quería estudiar en su ciudad y, entre las alternativas disponibles, optó por la PUCV por el prestigio que tenía la Escuela en la región.
“Cuando se ingresa no está clara la noción de en qué área del derecho te vas a desempeñar, salvo los que vienen de familias de abogados, que no era mi caso”, recuerda. Sí tenía, en cambio, una afinidad con las letras, que fue uno de los elementos que lo llevó a elegir la carrera de derecho.
El paso del colegio a la universidad significó un cambio importante. El nivel de exigencia de la época era alto y el sistema de evaluación hacía que no todos los estudiantes que ingresaban permanecieran en la carrera: “entramos 120 y al segundo año quedaban 60”, relata.
Con el paso de los años, aquella exigencia que durante la etapa universitaria podía resultar difícil de comprender, adquirió para él un nuevo significado. Ya en el ejercicio profesional, reconoce que lo aprendido en la Escuela se transformó en una herramienta fundamental: “cuando uno es chico se queja, pero en el ejercicio profesional te sirve mucho. El rigor te marca”, se transforma en una fortaleza al momento de ejercer la actividad profesional afirma.
Esa formación, explica, se refleja especialmente en la manera de abordar los casos: profundizar en la información, investigar, insistir y analizar cada elemento antes de tomar una decisión. “Uno lo nota, por ejemplo, en la dedicación cuando le das a un tema en particular. Insistes, averiguas, investigas, tal como te enseñaron en la Escuela”, señala.
Su trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente en el ámbito penal. Después de egresar, comenzó trabajando como procurador en un estudio jurídico de Valparaíso. Posteriormente se trasladó a Santiago, donde ingresó a la Fiscalía Oriente, desempeñándose primero en Ñuñoa y luego en la Fiscalía de Alta Complejidad de la misma jurisdicción, que fue la primera unidad de esas características en esa fiscalía y estuvo a cargo de investigaciones de relevancia nacional.
Tras varios años en el Ministerio Público ejerciendo el cargo de Fiscal, decidió emprender un nuevo camino profesional y, junto a otros dos abogados y exfiscales, formó el estudio PVF Abogados, donde actualmente se desempeña como socio.
Su experiencia como litigante le ha permitido comprobar directamente la utilidad de las herramientas adquiridas durante su formación universitaria. En particular, destaca dos capacidades que considera esenciales para un abogado penalista: las habilidades para litigar en un juicio oral y la capacidad de análisis necesaria para enfrentarse a la información y argumentación de la contraparte.
En ese contexto, identifica como una de las fortalezas de los abogados formados en la PUCV la capacidad de profundizar en la información. “Meterte más en la información es un fuerte de los abogados PUCV”, si sólo manejas el caso superficialmente, jamás tendrás la posibilidad de equiparar a quien tiene a cargo la investigación, se deben buscar antecedentes finos que permitan controvertir el caso que pueda tener la fiscalía, argumenta.
Una característica que, asegura, comparte con su esposa, Silvia Jaramillo, también abogada PUCV, y con quien se casó durante el curso de la carrera . Ambos conversan habitualmente sobre la importancia que tuvo el rigor de la formación recibida en la Escuela en sus respectivas trayectorias profesionales.
Además de su trabajo como abogado penalista, durante los últimos años ha desarrollado un vínculo permanente con los medios de comunicación, particularmente con Chilevisión, donde es consultado para entregar su opinión profesional sobre casos que generan interés público.

Su participación busca cumplir un propósito específico: acercar la complejidad jurídica a las personas que siguen las noticias. “No es un análisis dogmático, nadie lo entendería”, explica. Su objetivo es entregar una opinión profesional y seria, pero utilizando un lenguaje que permita a la audiencia comprender el contexto de los casos.
En ocasiones ha sido consultado por casos en los que ha participado directamente, aunque la mayoría de las veces sus intervenciones están relacionadas con otros hechos de carácter mediático que requieren una explicación adicional para ser comprendidos por la ciudadanía.
“Ha servido de fondo de explicación para lo que tiene un trasfondo serio, un contexto de comprensión para la generalidad de la gente”, sostiene. Su experiencia en esta área le ha permitido mantener durante años una colaboración con los medios, combinando su conocimiento jurídico con la necesidad de comunicar de manera clara materias que, por su naturaleza, pueden resultar difíciles de comprender para el público general.
Al recordar su paso por la Escuela de Derecho PUCV, menciona especialmente a varios profesores que considera significativos en su formación. Entre ellos destaca a Osvaldo Oelckers, a quien recuerda como un académico estricto, pero cuyas clases eran dinámicas y vinculadas permanentemente con el futuro ejercicio profesional. “Siempre te preguntaba, en cualquier minuto. Hablaba no solo de la clase misma, sino del ejercicio profesional hacia adelante”, recuerda. También destaca una enseñanza que considera especialmente relevante: la necesidad de tener siempre como base la Constitución Política de la República.
Asimismo, recuerda las clases de Luis Rodríguez, que califica como prácticas e interesantes; a Carlos Salinas, quien lo marcó durante el primer año de la carrera; y a José Luis Guerrero, entonces un profesor joven, pero a quien recuerda por su preparación y capacidad pedagógica, poniendo siempre énfasis en el estudio y perfeccionamiento.

A su juicio, el ejercicio de la abogacía, particularmente en el ámbito penal, enfrenta hoy importantes desafíos debido al aumento del número de profesionales y a la diversidad en los niveles de preparación.
Por ello, llama a los futuros abogados a ser especialmente cuidadosos con la forma en que ejercen la profesión y con la exposición pública que muchas veces acompaña al trabajo jurídico, especialmente a través de las redes sociales. “Les digo que tienen que ser cautos y sobrios en el ejercicio de la profesión”, afirma.
En el ámbito penal, considera fundamental estar preparado para cada una de las etapas del trabajo: desde la comunicación con el cliente y el análisis de la información, hasta el desempeño en las audiencias y la litigación.
Su recomendación, finalmente, vuelve a conectar con uno de los aprendizajes que identifica como más importantes de su paso por la PUCV: “por eso el rigor de la PUCV al final te lleva a un ejercicio profesional acorde a lo que se requiere en estos tiempos, debes marcar la diferencia con los demás abogados y esa diferencia debe obedecer a la mayor preparación y manejo del caso. Ser cautos y mantener la calma. Con preparación y seriedad en este ejercicio tienes opciones de asegurar un buen resultado”.
Facultad y Escuela de Derecho PUCV