Sebastián Riestra López, Alumni Derecho PUCV
Cómo el estudio permanente ha sido clave en una trayectoria en derecho público y ambiental

03.07.2026
El abogado ingresó a la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso en 2004. Hoy dirige el área de Derecho Público del estudio Moreno, Sáez y Avilés, desarrolla una activa labor académica y está finalizando un doctorado en la Universidad de Chile. Asegura que el rigor, la disciplina y el permanente estudio que aprendió en la PUCV han sido fundamentales en su desarrollo profesional.
Cuando estaba en enseñanza media, su proyecto de vida parecía estar lejos de los tribunales y de las normas jurídicas. Desde segundo medio quería estudiar Pedagogía en Historia, motivado por su interés por esa disciplina. Sin embargo, fue un profesor quien cambió el rumbo de su futuro.
"Me dijo que estudiara derecho. También me recomendó irme a Valparaíso, a la PUCV, por su historia, tradición y prestigio. Yo era de Santiago y no conocía la Universidad, pero ese consejo terminó siendo decisivo", recuerda.
A esa recomendación se sumó el contacto que recibió desde la propia Universidad durante el proceso de admisión. Las llamadas informativas, el acompañamiento y la explicación sobre las becas disponibles terminaron por convencerlo. "Ese interés de la Universidad por los estudiantes fue determinante. Vi una institución con un proyecto estructurado y preocupada por atraer personas de distintas regiones", señala.
Ingresó a Derecho PUCV en 2004, sin imaginar que allí encontraría la especialidad a la que dedicaría toda su carrera.
Durante los primeros años pensó que su futuro estaría en el derecho laboral. Sin embargo, esa idea cambió completamente cuando comenzaron los cursos de derecho público. Las clases de los profesores Alan Bronfman, Eduardo Cordero y Jorge Bermúdez despertaron un interés que terminaría definiendo su vida profesional.
Ese interés se tradujo rápidamente en una activa participación académica. Fue ayudante de Derecho Administrativo durante toda su formación y realizó su tesis bajo la dirección del profesor Jorge Bermúdez.
Tras egresar, continuó estrechamente vinculado con la Escuela de Derecho. Desde hace cerca de diez años trabaja junto al profesor Eduardo Cordero en distintos programas de magíster y diplomados, donde se ha desempeñado como coordinador de varios de ellos. Asimismo, comparte labores profesionales con el profesor Jorge Bermúdez en el estudio jurídico donde actualmente desarrolla su ejercicio profesional.
En paralelo, ha mantenido una constante actividad docente, impartiendo clases en programas de pregrado y postgrado, y enseñando durante varios años materias relacionadas con derecho administrativo y ambiental en distintas universidades del país.
Recién egresado comenzó haciendo clases como ayudante de cátedra, en un contexto laboral que recuerda como altamente competitivo para los nuevos abogados. Poco después ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental, en la Dirección Nacional, iniciando una trayectoria que siempre ha estado ligada al derecho público ambiental.
Posteriormente integró la Superintendencia del Medio Ambiente, donde permaneció durante cinco años, y en cuya última etapa se desempeñó como Jefe de la División de Sanción y Cumplimiento, consolidando su experiencia en regulación y fiscalización ambiental. Actualmente es director del Área de Derecho Público del estudio jurídico Moreno, Sáez y Avilés, donde continúa especializado en derecho administrativo y ambiental.
"Muchos compañeros terminaron dedicándose a otras áreas por las oportunidades laborales que fueron apareciendo. Yo tuve la suerte de poder trabajar, desde que era ayudante en tercer año, exactamente en lo que siempre me gustó", sostiene.
Cuenta con dos grados de magíster, uno en Derecho Público y de la Administración Pública, y otro en Derecho Constitucional, ambos obtenidos en la Universidad de Jaén, España. Actualmente se encuentra finalizando un Doctorado en Derecho en la Universidad de Chile.
A ello se suma una importante producción académica y diversas publicaciones especializadas, reflejo de una convicción que nació durante sus años universitarios. "Siempre he tenido esa idea de que hay que seguir estudiando y transmitir el conocimiento adquirido. Ese estándar académico me lo transmitió la Escuela de Derecho PUCV", concluye.
Al recordar sus años en Valparaíso, no solo destaca la exigencia académica, sino también la experiencia de vivir en la ciudad y la formación integral que ofrecía la Universidad: "el rigor era enorme. Había una cantidad impresionante de materias que estudiar y eso te hacía desarrollar capacidades que uno ni siquiera sabía que tenía."
También valora la diversidad de estudiantes y el contacto permanente con otras disciplinas gracias a los cursos generales. "La Universidad ofrecía una experiencia muy completa. Los cursos generales eran un verdadero bálsamo entre las asignaturas de Derecho y permitían relacionarse con estudiantes de otras carreras. Esa diversidad también aporta mucho a la formación profesional."
Aunque finalmente debió regresar a Santiago por razones laborales, asegura que vivir en Valparaíso fue una de las mejores experiencias de su vida: “quería quedarme. Habitar la ciudad fue extraordinario. Es una ciudad muy viva, con muchas actividades culturales y universitarias. La PUCV te permitía desarrollar muchas otras inquietudes además del estudio."
Después de más de veinte años vinculado a la Escuela de Derecho, tanto como exalumno, académico y coordinador de programas de postgrado, tiene claro cuál es el principal sello que distingue a los abogados formados en la PUCV.
"No dejen nunca de estudiar. Ese es el sello que nos caracteriza. Hay que mantener la capacidad creativa, estudiar permanentemente y ser rigurosos con el trabajo que uno haga. Esa forma de enfrentar la profesión es lo que realmente distingue a los abogados de la PUCV."
Facultad y Escuela de Derecho PUCV