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Funcionaria cuenta cómo es la experiencia de ser la primera mujer vigilante de la PUCV

Jueves 28 de marzo de 2024

Stephania Tunaca ha marcado un hito importante al ser la primera mujer vigilante de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Su trayectoria en nuestra Casa de Estudios comenzó hace tres años siendo auxiliar de aseo y posteriormente llegó a ser vigilante en el acceso de Casa Central, el tradicional edificio de Avenida Brasil.

Durante el mes de diciembre de 2021, la Universidad necesitaba una persona que pudiera realizar un reemplazo como vigilante durante el período de vacaciones. Le propusieron la idea a Stephania, debido a su destacado desempeño en su trabajo. A pesar de que eso significaba posponer sus vacaciones de verano, aceptó la oportunidad.

Después de cumplir con el reemplazo, regresó a su puesto habitual como auxiliar. Sin embargo, en abril de 2022, comenzaron los periodos de prueba para ingresar a la planta de manera permanente y decidió postularse al concurso abierto para el cargo de vigilante. “Hay muchas personas que por miedo no toman las oportunidades que les ofrecen, pero yo pienso que primero hay que intentarlo y luego de eso decidir si es un buen lugar para estar”, agregó Stephania.

Después de algunos meses de trabajar en el área de seguridad, le comunicaron que había sido seleccionada y oficialmente se convirtió en vigilante en la PUCV. Este logro representó un desafío tanto personal como laboral, pero lo enfrentó con determinación, contribuyendo así a derribar las barreras de género en el ámbito laboral.

EL ORGULLO DE SER MUJER

Al principio, Stephania no había reflexionado sobre la importancia de esta decisión, sin embargo, con el paso del tiempo sus compañeros y compañeras la comenzaron a felicitar por este logro. Al analizar más a fondo sus nuevas responsabilidades y el contexto en el que se encontraba, más allá de su ascenso, Stephania comprendió el importante papel que estaba desempeñando al ser la única mujer en el equipo. “Siento que llegué a romper las barreras del machismo” es la idea con que se quedó grabada en la mente siendo la primera mujer vigilante de la Universidad.

Respecto a la convivencia con sus colegas fue todo un proceso de adopción de nuevos hábitos tanto para Stephania como para sus compañeros. Tuvieron que adaptarse a compartir espacios, aunque ella destaca que siempre hubo un ambiente de respeto mutuo.  "Desde el primer minuto tuve una muy buena acogida con todos ellos".

Con el paso del tiempo, organizaron una nueva rutina para los probadores de ropa, así como nuevas costumbres en el lenguaje y actitudes, al no ser ahora un lugar exclusivamente masculino. A su vez, Stephania fue consciente de que ella también debía respetar los hábitos establecidos antes de su llegada, para tener una convivencia sana. “Todo va de la mano con que te guste lo que haces, de lo contrario no va a funcionar, ya seas hombre o mujer”, expresó finalmente Stephania.

Por Paulina Reyes

Dirección de Comunicación Estratégica

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