Click acá para ir directamente al contenido

Alumni recibe el Premio Wolf de Medicina por sus aportes a la neurociencia

A los 15 años, Charles Zuker ingresó a estudiar Biología a la entonces Universidad Católica de Valparaíso. Años más tarde, continuó su formación con un doctorado en Biología Molecular en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), iniciando una trayectoria científica que hoy suma un nuevo reconocimiento internacional: el Premio Wolf de Medicina 2026.

El galardón reconoce sus contribuciones a la comprensión del gusto, sentido al que ha contribuido a esclarecer mediante décadas de investigación. Como investigador principal del Instituto Zuckerman de la Universidad de Columbia y profesor de Bioquímica y Biofísica Molecular y Neurociencia, ha identificado las células y los receptores responsables de los cinco sabores básicos —dulce, ácido, amargo, salado y umami— y estudiado cómo la información sensorial se transmite desde la lengua hasta el cerebro.

Sus investigaciones más recientes han profundizado en la comunicación entre el intestino y el cerebro, revelando diferencias entre el placer asociado a probar alimentos dulces o grasos y el deseo de consumirlos, regulado también por señales provenientes del organismo. Estos hallazgos abren nuevas perspectivas para comprender procesos relacionados con el metabolismo y la conducta alimentaria.

Distinción como exalumno destacado

La relación de Zuker con la PUCV se mantiene como un hito significativo en su recorrido. En 2013, la Universidad lo distinguió con la condecoración Fides et Labor, en reconocimiento a su aporte a la ciencia. En una entrevista publicada entonces en la Revista PUCV, rememoró especialmente la formación recibida y el vínculo con sus profesores: “Tengo recuerdos muy vívidos de cómo este grupo de académicos tenía tantas ganas de marcarnos intelectualmente, de seguir esta gran pasión”.

Al reflexionar sobre su trabajo, el científico definió la investigación como un camino de descubrimiento y satisfacción. “Es un viaje maravilloso. Tener la oportunidad de manera personal de descubrir los secretos de la naturaleza, es una recompensa sin igual. Es una vocación, no un trabajo. Entonces, como cualquier cosa que te apasione es realmente el mejor de todos los mundos. Tu trabajo es un juego”, sostuvo.

Esta mirada acompaña una trayectoria dedicada a descifrar cómo el cerebro interpreta el mundo y recibe hoy el reconocimiento de uno de los premios internacionales más relevantes en el ámbito científico.

 Por Daniela Lorca

Dirección de Comunicación Estratégica

Tags