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Magnifica Humanitas: académicos reflexionan sobre desafíos y responsabilidades éticas en uso de IA

Jueves 18 de junio de 2026

"Magnifica Humanitas", la primera Carta Encíclica publicada por León XIV en su papado, ha abierto las puertas del debate no solamente del ámbito eclesiástico, laico y tecnológico, sino también de la dimensión académico-educativa, pues en estas cuatro aristas se ha evidenciado la innegable influencia de la Inteligencia Artificial en su rápido avance durante la presente década, marcando la pauta y el quehacer de diferentes instituciones a nivel mundial.

Como una universidad católica, de excelencia y vocación pública, a un mes de la firma y presentación de este documento pontificio, la PUCV ha acogido el llamado del Papa al cuidado de la humanidad frente al rápido desarrollo de las tecnologías de frontera para buscar espacios de reflexión que permitan a la comunidad universitaria analizar el impacto que la IA tiene sobre las casas de estudios, tanto en el papel que juegan sus estudiantes como en el trabajo y ética de académicos y profesionales formados en nuestras aulas.

 Adolfo Silva, académico de la Escuela de Derecho, afirma que las universidades enfrentan un desafío a la hora de preparar a sus estudiantes "para los tiempos que corren". En ese sentido, "las universidades tienen que ser capaces de poder aunar las diferentes áreas del conocimiento y del saber. Por otro lado, tienen que hacerse cargo de las nuevas realidades, abordando el impacto de la Inteligencia Artificial, la automatización y las transformaciones digitales", ahondó.

Bajo esta premisa, el director de la Escuela de Ingeniería Informática, Guillermo Cabrera, indicó que el Papa no está en contra del desarrollo de la IA, recalcando la utilidad que tiene como herramienta para el ser humano en materia de toma de decisiones, pero cuyo uso puede conllevar un problema de deshumanización a largo plazo.

"Tenemos que abordar con seriedad cuál es el punto del llamado del Papa, a entender que si bien la IA puede ser útil, también puede significar un problema en la dimensión más humana, y ahí es donde nosotros como Universidad, como profesionales del área tecnológica, tenemos un llamado claro de tener o poner la ética por delante de todas las tareas que realizamos en el día a día cuando desarrollamos u ocupamos la Inteligencia Artificial", explicó.

Frente a la preocupación de una sociedad deshumanizada ante el rápido desarrollo y perfeccionamiento de técnicas y tecnologías asociadas a la IA, el académico de la Facultad Eclesiástica de Teología, Francisco Vargas, apunta al papel que juegan los jóvenes y futuros profesionales de nuestra Universidad no solamente en los años venideros, sino en su quehacer actual, indicando que la "el principal ámbito de conexión entre los jóvenes y lo que la encíclica plantea está precisamente en el ámbito de la responsabilidad que les cabe, en hacerse la pregunta acerca de cómo es el mundo que queremos habitar".

"El desafío que nos plantea la Inteligencia Artificial no es simplemente de una nueva herramienta, sino más bien un nuevo modo de vivir, una nueva forma de habitar el mundo y desde esa perspectiva los jóvenes juegan un rol fundamental con su creatividad, con su energía, con su bondad, y sobre todo, con su deseo y sus ganas de vivir en un mundo mejor", amplió Vargas.

La rápida generación de productos y resultados manifiesta también una inquietud en tiempos recientes, evidenciada en la advertencia papal frente a una "nueva Torre de Babel" o el fortalecimiento de un "paradigma tecnocrático", donde se vea valor exclusivamente en la eficiencia y el lucro a costa de la humanidad. Sandra Catalán, jefa de Vinculación con el Medio de la Escuela de Pedagogía, afirma que "es un medio que nos permite generar productos. Sin embargo, somos las personas, con nuestra capacidad de análisis crítico y también con nuestras emociones quienes sumamos esta herramienta para obtener un resultado", apuntando a un uso ético y consciente de herramientas como la IA.

"La capacidad que tenemos de reflexionar acerca de nuestro pasado, el presente y aprender para nuestro futuro, eso solamente lo podemos hacer nosotras y nosotros a partir de nuestras capacidades y nuestra experiencia. Por lo tanto, la Inteligencia Artificial no la vamos a demonizar en ningún sentido, pero sí la vamos a utilizar en su justa medida, como una herramienta para generar un mejor futuro, que es lo que debemos desarrollar como profesionales", concluyó la académica.

Dirección de Comunicación Estratégica

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