Click acá para ir directamente al contenido

Identidad y gobernanza, claves de la consolidación institucional

Viernes 7 de agosto de 2026

A poco tiempo de conmemorar su primer centenario, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso avanza por un sólido proceso de consolidación institucional. El balance de los últimos cuatro años da cuenta de una universidad que, junto con fortalecer de manera sostenida su desarrollo académico, científico y de vinculación con el medio, ha impulsado una profunda modernización de su gobernanza y su estructura interna para responder con mayor agilidad, probidad y excelencia a las crecientes exigencias de la educación superior y de la sociedad.

Este proceso tiene su fundamento más profundo en la identidad católica y en la fidelidad al Magisterio de la Iglesia. Más que un rasgo distintivo, constituye una vocación de servicio público que orienta el sentido ético de la formación, la generación de conocimiento y el compromiso con la dignidad de las personas, el desarrollo regional y el bien común. Desde esa fidelidad al legado de sus fundadores, la PUCV proyecta su misión en el territorio y aporta una voz propia al debate público.

Esa convicción también se ha expresado en la forma en que la Universidad conduce su vida institucional. Durante este período se han desarrollado con plena normalidad los procesos de elección, renovación y designación de autoridades unipersonales y colegiadas, reafirmando una tradición de participación, corresponsabilidad y descentralización que constituye uno de los principales pilares de la institución. Ello ha permitido asegurar la continuidad del proyecto universitario, fortalecer la conducción estratégica de las distintas unidades e incorporar nuevas capacidades para enfrentar los desafíos de un entorno cada vez más complejo y dinámico.

En esa misma línea, adquiere especial relevancia el proceso de actualización de los Estatutos Generales, actualmente en desarrollo, que busca perfeccionar la organización de los órganos colegiados, fortalecer la participación en la toma de decisiones y dotar a la Universidad de un marco normativo más moderno, transparente y eficiente. Se trata de una renovación institucional que proyecta el futuro sin perder de vista los principios que han guiado a la PUCV desde su origen.

La consolidación institucional encuentra, además, su principal horizonte en el Plan de Desarrollo Estratégico Institucional (PDEI) 2023-2029. Más que un instrumento de planificación, constituye la hoja de ruta que orienta a la Universidad hacia su Centenario y sintetiza, a través de nueve lineamientos estratégicos, el propósito de consolidarse como una "universidad católica, de excelencia y vocación pública que dialogue con la sociedad para transformar la vida de las personas".

Avances que fortalecen la identidad católica

El Vice Gran Canciller de la PUCV, fray Cristian Eichin OFM, recordó que “la identidad católica es una vocación y una invitación de Dios a cumplir la misión de la Iglesia: evangelizar y promover una cultura donde la dignidad humana y la paz sean lo central. Esta identidad es nuestro paraguas y debe impregnar de forma transversal cada área del quehacer universitario: la docencia, la investigación, la vinculación y la gobernanza”.

En ese contexto, señaló que la Universidad siempre ha tenido claridad respecto de su identidad. Sin embargo, añadió que “cada tiempo tiene su afán; las generaciones cambian y los desafíos sociales evolucionan. En este último período, junto con Rectoría, hemos impulsado diversas iniciativas para reafirmar nuestra condición de universidad católica ante la sociedad”.

Asimismo, destacó la estrecha relación entre la Gran Cancillería y la Rectoría, señalando que “hemos mantenido una relación muy fluida, rasgo que caracteriza y fortalece a nuestra institución”.

Uno de los avances más significativos ha sido el fortalecimiento de la Pastoral PUCV, que ha consolidado un estilo auténticamente universitario. "Para descentralizar la actividad de Casa Central, creamos los Barrios Pastorales en distintas sedes, lo que nos ha permitido generar una intensa vida comunitaria y abrir nuevos espacios de reflexión durante estos últimos años", explicó el Vice Gran Canciller.

El rector Nelson Vásquez destacó que esta labor “se ha consolidado como una dimensión estratégica para el desarrollo de la identidad católica de nuestra Universidad. Su aporte no se limita a la celebración de la fe, sino que también alcanza la formación humana, la promoción del liderazgo estudiantil, la solidaridad, la vinculación con la Iglesia, la internacionalización y la construcción de comunidades inspiradas en el humanismo cristiano".

Asimismo, relevó la creación de la Cátedra de Identidad Católica, iniciativa impulsada por la Gran Cancillería, la Pastoral, la Rectoría, la Vicerrectoría de Desarrollo y la Facultad Eclesiástica de Teología con el propósito de reflexionar sobre el sentido de ser una universidad católica en el contexto contemporáneo.

Entre sus principales hitos destaca la visita del Cardenal José Tolentino de Mendonça, invitado principal a la inauguración del Año Académico 2026, ocasión en la que fue investido como Doctor Scientiae et Honoris Causa de la PUCV.

Su presencia constituyó una oportunidad para renovar la reflexión sobre la identidad institucional, fortalecer la misión universitaria y proyectar la tarea educativa desde el humanismo cristiano, reafirmando el compromiso de la Universidad con una formación integral, abierta al diálogo y al servicio del bien común.

Durante su visita, el cardenal invitó a la comunidad universitaria a que “sigan asumiendo el reto de ser centinelas de la alegría y del servicio a la humanidad, fieles a su identidad católica y atentos a los nuevos signos de los tiempos. La misión que se les ha encomendado es de suma importancia”.

A ello se suma el fortalecimiento de los vínculos con la Diócesis de Valparaíso, trabajo que ha permitido profundizar la colaboración entre ambas instituciones “recordando el origen común y el camino compartido”. Esta articulación se ha traducido en iniciativas conjuntas con colegios católicos, Cáritas y el área de Desarrollo Humano de la Diócesis, coordinadas a través de una mesa mensual de Vinculación Católica.

Fray Cristian Eichin también destacó que, durante los últimos dos años, la Universidad pasó de conmemorar el Día del Sagrado Corazón de Jesús a celebrar el Mes del Sagrado Corazón, ampliando las actividades más allá de la tradicional eucaristía y la ceremonia Fides et Labor hacia las distintas unidades académicas y administrativas.

En este marco también se presentó el libro dedicado a la capilla de Casa Central, una publicación que, según explicó, constituye "un estudio multidisciplinar que habla de la historia, la teología, la pastoral y el arte presentes en este espacio, que también forman parte de nuestra identidad (…) Todo esto da cuenta de lo que somos: una universidad católica, de excelencia y con vocación pública", concluyó el Vice Gran Canciller.

Actualización de Estatutos Generales

Uno de los procesos institucionales más relevantes desarrollados durante los últimos años ha sido la actualización de los Estatutos Generales de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Bajo la conducción del Consejo Superior —órgano colegiado garante de la identidad, misión y proyección institucional— se ha desplegado un trabajo sistemático de análisis y reflexión destinado a dotar a la Universidad de un cuerpo normativo renovado, capaz de responder a los desafíos actuales sin perder de vista los principios que le dieron origen.

Como principal marco regulatorio de la vida universitaria, los Estatutos constituyen el fundamento sobre el cual se organiza el quehacer institucional. Así lo explica el secretario general de la PUCV, José Marín, quien ha encabezado este proceso y destaca su relevancia para el futuro de la Universidad.

“Los Estatutos son nuestra máxima legislación interna; toda la Universidad se ordena a partir de ellos. En su contenido están presentes la identidad católica y los valores que la inspiran. Allí se define quiénes somos, qué hacemos y cómo desarrollamos nuestras funciones en ámbitos como la docencia, la investigación y la vinculación con el medio”, señaló.

A la fecha, el trabajo ha abordado de manera sistemática la totalidad de los títulos que conforman la propuesta del nuevo texto estatutario. Cada uno de sus artículos ha sido revisado con el propósito de asegurar su coherencia con la identidad y misión institucional, al tiempo que incorpora las transformaciones que ha experimentado el sistema de educación superior y las nuevas exigencias que enfrenta una universidad compleja, de excelencia y con vocación pública.

La propuesta contempla una actualización integral del texto vigente. Entre sus principales innovaciones incorpora un preámbulo que recoge la historia fundacional de la Universidad, reafirma su condición de institución pontificia y explicita su adhesión a la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, fortaleciendo el marco doctrinal que inspira su misión.

Marín recordó que esta revisión se realiza luego de más de tres décadas de vigencia de los actuales Estatutos. "Existen realidades que en ese momento simplemente no existían. Fueron Estatutos que permitieron a la Universidad desarrollarse exitosamente durante más de 30 años, pero hoy requerían una actualización que nos permita proyectarnos hacia el futuro con mayor solidez institucional", afirmó.

Entre las principales novedades figura la incorporación de conceptos que hoy forman parte del quehacer universitario y que no estaban considerados en la normativa vigente, como el Plan de Desarrollo Estratégico Institucional, el Modelo Educativo y la Vinculación con el Medio. "Hay prácticas que con el tiempo se han consolidado y que, a partir de esta actualización, quedarán recogidas formalmente en los Estatutos", explicó.

El nuevo texto también incorpora un renovado marco de principios que refuerza la misión institucional, la identidad católica, la libertad académica, el pluralismo, el diálogo entre fe y razón, la inclusión, el desarrollo sostenible y la responsabilidad con el bien común.

Uno de los aspectos más significativos corresponde al fortalecimiento de la gobernanza universitaria. La propuesta redefine y precisa las competencias del Gran Canciller, el Rector, el Consejo Superior, el Capítulo Académico y las demás autoridades superiores, contribuyendo a una distribución más clara de responsabilidades y a un funcionamiento institucional más armónico.

Asimismo, moderniza las normas aplicables a las autoridades unipersonales, consolida el carácter estratégico del Consejo Superior como máximo órgano colegiado de la Universidad, fortalece el rol independiente del Capítulo Académico en materias de jerarquización y actualiza las atribuciones del Claustro Pleno como instancia de participación de la comunidad universitaria.

A ello se suman nuevas disposiciones relacionadas con la planificación estratégica, el Modelo Educativo, la gestión presupuestaria, el control interno, la prevención de delitos, la transparencia y la rendición de cuentas. En conjunto, estos elementos configuran un sistema de gobierno universitario más moderno, equilibrado y acorde con las mejores prácticas institucionales, manteniendo como principio esencial una gobernanza basada en la participación y la representación democrática.

El secretario general agregó que el documento incorporará un preámbulo institucional que permitirá comprender con mayor profundidad el sentido de la Universidad. "En él se explicita nuestra identidad católica, los orígenes de la Institución y el camino que la llevó a convertirse en Pontificia", precisó.

Respecto de las próximas etapas del proceso, Marín explicó que el texto ingresará a una fase de armonización jurídica, para posteriormente ser sometido a la revisión previa de la Santa Sede. Luego deberá pronunciarse el Claustro Pleno y, finalmente, corresponderá la ratificación definitiva por parte del Vaticano mediante el decreto de aprobación de los nuevos Estatutos.

Hoja de ruta que da sentido a la gobernanza y al desarrollo institucional

Si la actualización de los Estatutos busca proyectar la institucionalidad de la Universidad hacia las próximas décadas, el Plan de Desarrollo Estratégico Institucional (PDEI) 2023-2029 constituye la hoja de ruta que orienta ese propósito en el presente. Más que un instrumento de planificación, se ha consolidado como el principal referente para conducir el desarrollo institucional y alinear el trabajo de las distintas unidades académicas y administrativas en torno a objetivos compartidos.

Sobre el PDEI, el vicerrector de Desarrollo, Jorge Mendoza, destacó que “es clave para la PUCV, pues nos permite avanzar en los grandes desafíos que nos hemos planteado. La planificación estratégica es una práctica internalizada entre los miembros de nuestra comunidad, lo que ha sido clave en nuestra consolidación como la universidad más grande de la región de Valparaíso y una de las cinco mejores del país”.

Su implementación ha permitido fortalecer una cultura de gestión basada en evidencias, orientada al cumplimiento de metas estratégicas y al mejoramiento continuo. Bajo la conducción de la Vicerrectoría de Desarrollo, el PDEI articula la planificación institucional con el seguimiento permanente de los resultados, favoreciendo una toma de decisiones cada vez más oportuna y coherente con los desafíos de la Universidad.

Durante 2025, este proceso alcanzó un importante grado de consolidación. Los resultados reflejan un elevado nivel de cumplimiento de los objetivos institucionales y dan cuenta del compromiso de la comunidad universitaria con la ejecución de las acciones definidas para este período.

Al cierre del año, el Plan registró un avance global de 81,4%, mientras que los indicadores estratégicos alcanzaron un cumplimiento de 83,2%. En tanto, aquellos vinculados directamente al proceso de acreditación institucional llegaron al 80,3%, evidenciando un desempeño consistente en ámbitos considerados prioritarios para el desarrollo de la Universidad.

Uno de los principales mecanismos para materializar esta planificación ha sido la implementación de los planes de concordancia, herramienta que articula los objetivos estratégicos institucionales con el trabajo desarrollado por las unidades académicas. Al término de 2025, 29 de los 33 indicadores evaluados superaron el 90% de cumplimiento, reflejando un alto grado de alineamiento entre la estrategia institucional y la gestión cotidiana de las facultades y escuelas.

Este esfuerzo ha contado con el apoyo permanente del Sistema de Apoyo a la Gestión, que durante el último año permitió monitorear el avance de los compromisos asumidos por cada unidad. Gracias a este seguimiento, 32 unidades académicas registraron niveles de cumplimiento superiores al 70%, consolidando una cultura de planificación y evaluación orientada a la mejora continua.

“Esto refleja el trabajo realizado por las propias escuelas e institutos, el despliegue de las y los académicos y del personal de administración y servicio para lograr los compromisos y desafíos”, explicó el vicerrector de Desarrollo.

Los avances también se han traducido en iniciativas concretas para fortalecer el proyecto institucional. Durante el período se impulsó la incorporación de nuevos académicos y académicas, se ejecutaron mejoras en infraestructura y equipamiento y se desarrollaron diversas acciones orientadas a fortalecer las capacidades institucionales, contribuyendo a generar mejores condiciones para la docencia, la investigación, la innovación y la vinculación con el medio.

Más allá de las cifras, estos resultados reflejan la consolidación de una forma de gestionar la Universidad basada en la planificación, la corresponsabilidad y el trabajo colaborativo entre el gobierno universitario y las distintas unidades académicas y administrativas. En ese sentido, el PDEI ha trascendido su condición de instrumento técnico para convertirse en un elemento articulador del desarrollo institucional.

De esta manera, identidad, gobernanza y planificación estratégica convergen en un mismo propósito: proyectar a la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso hacia su segundo siglo de vida con una institucionalidad fortalecida, fiel a su misión fundacional y preparada para seguir aportando, desde la excelencia académica y su vocación pública, al desarrollo de la región y del país.

Por Juan Pablo Guerra

Dirección de Comunicación Estratégica

¿Qué tan interesante te pareció este artículo?

Califica del 1 al 5

Nada interesante
Muy interesante

¿Quieres sugerir algún cambio para mejorar tu experiencia?