Profesores y estudiantes del Instituto de Biología se adjudicaron proyecto de Science Up y Growing Up
Los profesores Joyce Maturana y Pablo Lizana se adjudicaron proyectos Science Up para sus trabajos ligados al aprendizaje de estudiantes. Mientras que alumnos de licenciatura y pedagogía consiguieron adjudicarse el programa Growing Up para sus investigaciones académicas.
La académica del Instituto de Biología, Joyce Maturana logró adjudicar su proyecto “Aula viva: Huertos escolares para la Alfabetización Ambiental Crítica ”, el cual consiste en utilizar espacios naturales como los huertos en un lugar que sea de aprendizaje activo para los estudiantes, aprendiendo sobre el medioambiente y gestionando un huerto desde su creación hasta la cosecha de sus frutos.
Por otro lado, Pablo Lizana Arce, también académico del Instituto de Biología, obtuvo la adjudicación de su proyecto “NeuroModela: diseño 3D para superar barreras en el aprendizaje del sistema nervioso”, que tiene por objetivo ayudar a los estudiantes en el entendimiento de la neuroanatomía, mediante la confección de un instrumento tridimensional de carácter funcional que sea capaz de disminuir la percepción de complejidad y que sea utilizado en el futuro, siendo aplicado para las asignaturas Neurobiología de Pedagogía en Biología y Ciencias Naturales y Morfofisiología de Química y Farmacia de la PUCV.
Junto con los académicos, los estudiantes de Licenciatura en Biología, Noah Buccolini Sutovsky y Yerco Contreras se adjudicaron el programa Growing Up para sus proyectos.
En relación al trabajo de Noah cuyo título es “Aislamiento y caracterización de bacterias con propiedades antifúngicas a partir de la microbiota cutánea de la rana chilena: búsqueda de nuevas alternativas”, explicó que “busco caracterizar la microbiota cutánea de la rana chilena (Calyptocephalella gayi), un anuro amenazado endémico de Chile central. La idea es generar un “banco” de bacterias cutáneas para, en una futura fase, poder probar su actividad antifúngica contra la quitridiomicosis, enfermedad mortal que amenaza a los anfibios a nivel global”.
En otros países, se ha descrito ampliamente que en las pieles de distintas ranas viven bacterias con propiedades antimicrobianas y antifúngicas, sin embargo, en Chile no hay estudios al respecto, siendo el foco de interés del trabajo investigativo de Noah.
“La fase actual del proyecto implica tomar muestras bacterianas desde las ranas en terreno, hacer un metabarcoding, cultivar las muestras y luego aislar todas las bacterias distintas que pueda, para finalmente hacer una identificación tentativa mediante 16S y preservar las cepas”, explicó la estudiante.
Respecto a su trabajo, Noah nos comenta que surgió como una propuesta teórica en la Unidad de Investigación 1, junto a sus compañeros Andrei Cariaga y Pilar Soto. “Debo mencionar que la profesora Paulina Schmitt tuvo un rol no menor en incentivar mi curiosidad por el tema y mis ganas de investigar, también se lo mencioné al profesor Fernando Gómez, quien me ofreció trabajar con él y me recomendó postular a Growing Up. De ahí contacté al profesor Francisco Fontúrbel para pedirle apoyo con el manejo de los anfibios. Ahora estoy desarrollando mi unidad de Investigación 2 con la profesora Carolina Yáñez, quien me ha aportado orientaciones en ecología bacteriana y en su laboratorio estoy aprendiendo técnicas necesarias para la investigación”.
“La idea del proyecto surgió gracias a que en UI1 formamos grupos de trabajo, Andreí posee interés en ecología y zoología, mientras que a mi me interesa la biología molecular y aplicaciones biotecnológicas, en tanto Pilar era un punto medio entre las dos. A medida que avanzamos con el trabajo y nos convencimos de que la propuesta tiene potencial, es que decidí dedicarme de lleno. Finalmente solo yo avancé con este proyecto pero mis compañeros siempre me han estado apoyando con lo que pudiesen, sentir su apoyo y el de los profesores ha sido fundamental, sin ellos jamás hubiera podido llevarlo a cabo. El Growing Up fue la pieza que completó el puzzle, no solo por el financiamiento, sino por todo lo que implica aprender a llevar a cabo un proyecto de innovación”, agregó Noah Buccolini.
En tanto Yerco, su trabajo titulado “Eco-Shield: Bioinoculante de doble encapsulación y liberación secuencial para cultivos en suelos salinos” tiene por objetivo desarrollar un bioinoculante a base de microorganismos benéficos para cultivos afectados por estrés salino. “La propuesta consiste en desarrollar una cápsula a base de polímeros que permita incorporar bacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGP) y rizobios, buscando que estos microorganismos se liberen de forma secuencial en la rizósfera”, explicó Yerco.
“El proyecto surge a partir del trabajo que he desarrollado en el área de microbiología y de mi interés por buscar aplicaciones biotecnológicas que permitan abordar problemas concretos de la agricultura. En este proceso ha sido fundamental el apoyo de la profesora Carolina Yáñez Prieto, quien ha guiado mi trabajo y ha contribuido al desarrollo de la investigación desde el Instituto de Biología. También hemos contado con el apoyo y orientación de otros integrantes de la comunidad académica en las distintas etapas del proyecto como el investigador postdoctoral Dr. Mauricio Núñez quien constantemente nos asesora”, agregó Contreras.
Yerko nos comentó que su principal motivación surgió de identificar un problema que tiene una importancia creciente para la agricultura como lo es la salinización de los suelos, que puede afectar el crecimiento de los cultivos, la interacción entre las plantas y sus microorganismos benéficos y particularmente, procesos como la nodulación en leguminosas.
“A partir de mi experiencia trabajando con bacterias promotoras del crecimiento vegetal y rizobios, surgió la inquietud de ir más allá de la caracterización de estos microorganismos y buscar una forma de llevar ese conocimiento hacia una aplicación concreta. Ahí nace la idea de desarrollar Eco-Shield, utilizando la encapsulación como una herramienta para proteger y administrar estos microorganismos de una manera controlada”, señaló Yerco.
Sobre su postulación, Contreras menciona que “el programa Growing Up representa justamente una oportunidad para avanzar desde una idea desarrollada en el ámbito académico hacia una etapa más aplicada, donde podamos validar experimentalmente la propuesta, identificar sus limitaciones y comenzar a evaluar su potencial como una solución biotecnológica para la agricultura”.
“Además, considero que el programa entrega una oportunidad muy valiosa para que estudiantes podamos desarrollar proyectos propios, adquirir experiencia en innovación y entender cómo transformar una problemática científica en una propuesta con potencial de aplicación”, agregó Yerco.
