Rescate submarino en Chillán: Estudiantes universitarias devuelven la vida a una histórica colección de moluscos y crustáceos
Un grupo de jóvenes estudiantes de Biología Marina y Oceanografía se sumergió en el patrimonio natural del sur de Chile para restaurar especímenes con más de medio siglo de historia, salvaguardando un tesoro clave para entender la biodiversidad marina.
Las cápsulas del tiempo no siempre viajan al espacio; a veces, guardan secretos bajo el mar en frascos de vidrio. Eso fue lo que descubrieron de primera mano las estudiantes de Biología Marina y Oceanografía de la Escuela de Ciencias del Mar de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), quienes lideraron la recuperación de una valiosa colección húmeda de invertebrados marinos en el Museo Municipal de Ciencias Naturales y Arqueológico Profesor Pedro Ramírez Fuentes, en Chillán.

Una labor de cirugía fina para salvar la historia del océano
Lejos de las olas, en plena Región de Ñuble, las estudiantes Valentina Torres y Martina Canessa se convirtieron en guardianas del pasado marino. Su misión consistió en revisar minuciosamente el estado de conservación de decenas de frascos que resguardan crustáceos y moluscos recolectados durante décadas.
El trabajo exigió precisión quirúrgica: evaluaron el nivel y estado del líquido preservante, revisaron el hermetismo de las tapas y renovaron etiquetas deterioradas por el paso del tiempo. Cada ejemplar fue fotografiado y catastrado en un moderno inventario digital, transformando antiguos registros en una base de datos accesible para futuras investigaciones científicas y educativas.

Del aula universitaria al rescate patrimonial
Esta iniciativa forma parte del proyecto de vinculación con el medio titulado “Viaje al origen de la vida en los océanos”, dirigido por el académico Dr. José Gallardo. La intervención da continuidad a los trabajos iniciados en 2025 en el mismo recinto, los cuales se enfocaron en rescatar la colección húmeda de peces.
«Este trabajo permite que las estudiantes pongan en práctica conocimientos propios de la Biología Marina y Oceanografía en un contexto real, pero también que comprendan que las colecciones científicas son parte de nuestro patrimonio», destacó el Dr. José Gallardo.
El museo que hoy alberga este tesoro lleva el nombre de Pedro Ramírez Fuentes, un profesor y apasionado naturalista nacido en Victoria en 1928, quien dedicó su vida a recolectar especímenes y logró fundar el recinto en 2004 gracias a la donación de sus propias colecciones personales.

¿Sabías que los museos son los "discos duros" de la biodiversidad?
Más allá de su valor estético, las colecciones biológicas en líquido son verdaderos archivos vivientes del cambio ambiental global. Los científicos actuales utilizan estos especímenes históricos para extraer ADN antiguo, analizar cómo han mutado las poblaciones marinas ante el aumento de la temperatura oceánica o rastrear la contaminación histórica de las costas. Cuidar frascos antiguos es, en realidad, asegurar el futuro de la investigación marina en el planeta. Con este reporte técnico que cerrará la intervención, la ciencia chilena demuestra que para entender hacia dónde va el mar, a veces es necesario mirar con detención los tesoros guardados en la estantería.
