
Transformar el conocimiento académico en soluciones concretas para las comunidades es uno de los principales desafíos que enfrentan las universidades. En el caso de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, uno de los ejemplos más significativos de este compromiso se desarrolla en Barrio Puerto, a través del Programa de Vinculación Social PUCV-La Matriz, iniciativa que durante los últimos cinco años ha impulsado más de cien acciones de intervención, formación y servicio en uno de los sectores con mayor valor histórico y social de la ciudad.
El programa ha permitido beneficiar directamente a más de 4.500 personas mediante la participación de más de mil estudiantes y la colaboración permanente de más de 70 profesores pertenecientes a más de 15 unidades académicas de la Universidad, consolidando un modelo de trabajo que integra docencia, investigación y vinculación con el medio.
La experiencia tiene sus orígenes en el convenio de colaboración firmado entre la PUCV y la Corporación La Matriz en 2017, vínculo que posteriormente dio paso a la creación de un modelo articulado de intervención territorial. Desde entonces, la Universidad ha fortalecido progresivamente su presencia en el sector mediante proyectos de docencia vinculada, prácticas profesionales, tesis, voluntariados, investigaciones y programas comunitarios que buscan responder a necesidades identificadas junto a la propia comunidad.
Al respecto el vicerrector de Vinculación con el Medio de la casa de estudios, David Contreras, sostuvo que “la alianza que hemos desarrollado junto a la Corporación La Matriz demuestra que cuando la Universidad pone sus capacidades al servicio de las necesidades reales de la comunidad, se generan transformaciones que benefician a todos. No solo contribuimos a mejorar la calidad de vida de las personas, sino que también enriquecemos profundamente la formación de nuestros estudiantes y fortalecemos el trabajo académico desde la experiencia concreta”.
“Se trata de un ejemplo de cómo la colaboración sostenida entre una universidad y una organización social puede convertirse en un verdadero motor de desarrollo para el territorio y en una expresión tangible de nuestro compromiso institucional con el bien común. Este programa refleja con mucha claridad la manera en que entendemos la vinculación con el medio en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso: como una relación permanente, basada en la confianza, el diálogo y la construcción conjunta con los territorios”, afirmó la autoridad.
Agregó que “nuestra condición de Universidad Pontificia nos confiere una responsabilidad significativa con nuestro entorno, con la Iglesia y con las problemáticas que hoy enfrenta la sociedad. En ese camino, acogemos el llamado del Papa León XIV a fortalecer una Iglesia cercana y comprometida con las personas”.
Por su parte, la directora de Vinculación Social y Sostenibilidad de la PUCV, Karina Toledo, destacó que esta iniciativa representa una muestra concreta del compromiso institucional con los territorios.
“Para nuestra comunidad universitaria, ser parte de esta experiencia es una oportunidad invaluable, ya que tanto profesores como estudiantes han encontrado en La Matriz un espacio para aprender del territorio, servir con sentido e involucrarse en procesos reales de transformación social”, señaló.
Trabajo permanente
Uno de los elementos distintivos del trabajo desarrollado en Barrio Puerto es su carácter permanente. A diferencia de iniciativas puntuales, el programa busca generar procesos de largo plazo que permitan construir relaciones de confianza con la comunidad y aportar a la solución de problemáticas complejas desde distintas disciplinas.
En este contexto, la Escuela de Tecnología Médica desarrolla un Consultorio Oftalmológico que ha beneficiado a más de 700 personas, principalmente adultos mayores y niños, mediante evaluaciones, controles y acceso a tratamientos visuales.
El trabajo comunitario también se expresa a través del Comedor Solidario 421 de La Matriz, iniciativa en la que participan regularmente estudiantes, académicos y funcionarios de la Universidad. Gracias a este esfuerzo conjunto, durante los últimos años se han entregado más de 20 mil almuerzos a personas en situación de vulnerabilidad.
La labor desarrollada en Barrio Puerto también contempla un fuerte componente orientado a la niñez. Diversas carreras han impulsado programas destinados a fortalecer el bienestar integral de niños y niñas mediante actividades deportivas, recreativas, educativas y de desarrollo socioemocional.
Entre ellas destacan iniciativas como Fútbol Valores, Ludomatriz, Peque Radio y diversos proyectos educativos desarrollados junto a escuelas del sector, que han permitido generar espacios seguros de aprendizaje, participación y construcción comunitaria.
A ello se suman experiencias de innovación educativa como los talleres de robótica desarrollados por la Escuela de Ingeniería Informática, que han acercado a estudiantes de establecimientos con altos índices de vulnerabilidad al aprendizaje de nuevas tecnologías y programación.
Otra línea de trabajo relevante corresponde al ámbito de la interculturalidad y la migración. A través de programas desarrollados junto a la Escuela de Trabajo Social, el Instituto de Geografía y la Corporación La Matriz han impulsado procesos de acompañamiento e integración para comunidades migrantes, especialmente haitianas, promoviendo el acceso a derechos, la inclusión social y la construcción de espacios interculturales en el territorio.
Según explicaron Romina Cabrera, directora ejecutiva, y Nicole Redondo, directora comercial de la Corporación La Matriz, uno de los principales aportes de esta alianza ha sido la capacidad de conectar las necesidades reales del territorio con las capacidades formativas y profesionales de la Universidad.
En esa línea, destacaron que la experiencia ha permitido construir un espacio donde estudiantes y académicos pueden poner sus conocimientos al servicio de la comunidad, al mismo tiempo que desarrollan aprendizajes significativos en contextos reales.
El programa también ha impulsado iniciativas vinculadas al patrimonio y la memoria local. A través de proyectos desarrollados junto a la Escuela de Arquitectura y Diseño, además de otras unidades académicas, se han realizado diagnósticos patrimoniales, propuestas de recuperación de espacios comunitarios, investigaciones y proyectos orientados a preservar y poner en valor el entorno histórico del Barrio Puerto.
A seis años de la creación del Programa de Vinculación Social PUCV-La Matriz, esta iniciativa se ha consolidado como una de las expresiones más relevantes del compromiso territorial de la Universidad, evidenciando que la colaboración sostenida entre la academia y las organizaciones comunitarias es capaz de generar impactos concretos tanto en la formación integral de los estudiantes como en la calidad de vida de las personas.
Esta experiencia refleja los propósitos definidos en el Plan de Desarrollo Estratégico 2023-2029 de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, particularmente en el fortalecimiento de su identidad católica, así como en su objetivo de profundizar la vinculación con el medio, consolidando a la Universidad como un actor que promueve el diálogo con la sociedad, contribuyendo a la búsqueda de soluciones a los desafíos del territorio y fortaleciendo el trabajo colaborativo con las comunidades.
Por Sebastián Paredes
Dirección de Comunicación Estratégica