
Estudiar la trayectoria de niños y niñas con precocidad intelectual desde el Nivel Transición 1 hasta primero básico de establecimientos educacionales públicos y privados de la Región de Valparaíso, es el objetivo de una investigación Fondecyt Regular, liderada por la académica de la Escuela de Pedagogía de la Universidad, María Leonor Conejeros.
De acuerdo a la académica, la importancia de estudiar la precocidad intelectual radica en que permite reconocer tempranamente a niños y niñas que presentan un desarrollo cognitivo avanzado para su edad, pero cuyas trayectorias no son homogéneas ni están aseguradas.
“La precocidad intelectual no implica que estos niños y niñas se desarrollen solos; por el contrario, requieren oportunidades educativas pertinentes, mediación pedagógica y contextos que desafíen y acompañen su aprendizaje. Reconocer tempranamente estas características es clave para evitar que su potencial quede invisibilizado, especialmente en contextos donde existen menores oportunidades de estimulación y apoyo”, detalló María Leonor Conejeros.
Por su parte, Sandra Catalán, académica y coinvestigadora del proyecto –que se desarrollará hasta el próximo año– agregó que “la precocidad intelectual se refiere a la manifestación temprana de habilidades cognitivas superiores para la edad de acuerdo al grupo de pares en niños menores de 7 años, que presentan un alto desempeño en lenguaje, matemáticas, habilidades socioemocionales y funcionamiento ejecutivo”. La docente, junto con puntualizar que los hallazgos fueron obtenidos tras un screening inicial a más de 700 estudiantes de prekínder, resaltó que la identificación de la alta capacidad consolidada suele darse a partir de los 8 años de edad del niño o niña.
Derribando mitos
Entre los resultados más destacados, las investigadoras observaron que en el ámbito matemático los niños y niñas con precocidad intelectual presentan trayectorias heterogéneas. Es decir, no todos manifiestan el mismo nivel de desempeño matemático, lo que confirma que la precocidad intelectual no implica un desarrollo uniforme en todos los dominios. Además, los resultados muestran diferencias que deben ser analizadas con cautela según sexo y tipo de establecimiento. En el caso de las niñas, se observa una menor dispersión en los desempeños, mientras que los niños presentan resultados más variables. Asimismo, los establecimientos públicos concentran puntajes más bajos y homogéneos; los particulares subvencionados muestran mayor heterogeneidad; y los particulares pagados presentan rendimientos más altos y consistentes. Esto sugiere que las oportunidades educativas y los contextos de aprendizaje son claves para comprender cómo se expresa el potencial matemático temprano.
“Un hallazgo relevante del seguimiento es que las trayectorias de los niños y niñas con precocidad intelectual no son homogéneas. En el ámbito socioemocional, se observó una baja relativa en el bienestar escolar reportado por los propios niños y niñas durante la transición de kínder a primero básico, lo que refuerza la importancia de acompañar cuidadosamente este proceso. En funciones ejecutivas, en cambio, el grupo se mantiene por sobre lo esperado para su edad y presenta avances en algunas áreas. Estos resultados muestran la necesidad de ofrecer respuestas educativas diferenciadas, con estrategias de desafío, acompañamiento y diversificación pedagógica basadas en evidencia”, manifestó María Leonor Conejeros.
Llamado a la visibilización
Con el propósito de abrir un espacio de diálogo especializado en torno a los avances investigativos y educativos sobre este tema, la Escuela de Pedagogía de la PUCV realizó el seminario “Avances en la Comprensión y Atención de la Precocidad Intelectual”. La actividad contó con la participación de la investigadora internacional María de los Dolores Valadez, académica del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara, México, quien relevó la necesidad de atender a esta población históricamente postergada desde la primera infancia.
“Es fundamental hacer visible una población que durante muchos años ha estado poco atendida y que, al igual que los niños con cualquier otra condición, merecen atención”. Asimismo, advirtió que no entregar una respuesta educativa personalizada no solo afecta el desarrollo cognitivo, sino también el plano social y emocional, lo que puede ocasionar “desesperanza, aburrimiento, fracaso escolar y poca motivación para la escuela”.
Compromiso con la inclusión
Para la PUCV, este enfoque se fundamenta en su Plan de Desarrollo Estratégico Institucional 2023-2029 que sitúa a la equidad, la diversidad y la promoción de la dignidad humana como valores esenciales profundamente ligados a su identidad. En concordancia con su vocación pública, la Universidad asume el desafío de impulsar una mirada integral sobre el desarrollo de las personas y de asegurar ambientes que propicien una convivencia y participación plena de toda la comunidad.
De este modo, mediante el fortalecimiento de políticas transversales que atienden a la diversidad de características y necesidades de los estudiantes en sus distintos ciclos formativos, la Institución reafirma su compromiso ético de eliminar barreras, transformar vidas y aportar activamente al bien común y a la equidad social desde las etapas más tempranas.
En esta línea, el reconocimiento y apoyo a los niños con precocidad intelectual es entendido como fundamental para su desarrollo y el de Chile en su conjunto. “La sociedad se enriquece con su creatividad, innovación y pensamiento crítico. Actualmente en nuestro país hay una fuga de talentos porque no se les identifica ni apoya localmente. Si invertimos en políticas públicas para estas niños y niñas con alto potencial de aprendizaje, tendremos una sociedad más justa, educada e innovadora, velando por el bien común”, subrayó Sandra Catalán.
Por su parte, Macarena Rosenkranz, directora de Innovación de la PUCV, durante su intervención en el seminario relevó el valor de la investigación interdisciplinar y el trabajo colaborativo para abordar problemáticas complejas de profundo impacto social. Según dijo, avanzar en esta dirección permite “construir sistemas educativos capaces de valorar la diversidad y ofrecer oportunidades de desarrollo acordes con las características de cada estudiante”, promoviendo la equidad desde las etapas más tempranas.
La instancia concluyó con un panel de discusión integrado por las profesoras María Leonor Conejeros, Sandra Catalán, Katia Sandoval, Tatiana López y María Paz Gómez, bajo la moderación de Cristóbal Bustamante. Las investigadoras coincidieron en que invertir en políticas públicas orientadas a las "niños y niñas con alto potencial de aprendizaje" es un factor determinante para construir una sociedad más justa.
Por Erika Schubert
Dirección de Comunicación Estratégica